¿Cada cuánto se debe ir al Odontólogo?

 Ir al Odontólogo y tener una boca saludable

En promedio, ver a un dentista dos veces al año funciona bien para muchas personas. Algunos pueden inclusive ir bien con menos visitas. Otros pueden necesitar visitas más frecuentes. Las personas con muy poco riesgo de caries o enfermedad de las encías pueden hacer bien en ver a su dentista sólo una vez al año.

Las personas con un alto riesgo de enfermedades dentales podrían necesitar una visita cada tres o cuatro meses o más. Este grupo de alto riesgo incluye: Fumadores, las mujeres embarazadas porque el feto les drena el calcio, los diabéticos, las personas con enfermedades de las encías actuales, las personas con una débil respuesta inmunológica a la infección bacteriana, las que tienden a tener caries o a acumular placa. 

El horario de cualquier persona puede cambiar a lo largo de la vida. En épocas de estrés o enfermedad, es posible que se necesite ver al dentista con más frecuencia de lo habitual. Por ello, el dentista puede ayudarle a combatir una infección temporal o a tratar cambios en la boca.

Si la persona se cuida bien los dientes y encías en casa y el dentista no encuentra ninguna caries o enfermedad de las encías durante algunos años, puede optar por alargar el tiempo entre las visitas. Por ello, es importante preguntar al dentista cuál es el mejor programa para las visitas dentales de rutina.

Las visitas de los niños al dentista

Los dientes permanentes son más vulnerables a las caries poco después de que han salido, por lo que cuando los niños acaban de crecer sus primeros dientes permanentes a la edad de seis a ocho años necesitan chequeos regulares. En la adolescencia, los dientes son menos vulnerables, hasta que las muelas del juicio salen a los veinte años. Así que el riesgo varía en diferentes momentos de la vida.

¿Cada cuánto se debe ir al Odontólogo?

Las revisiones de rutina

Los rasguños con sondas dentales y el rechinar de los taladros son suficientes para poner la mayoría de los dientes en punta. Entre esas actividades que se experimentan en el dentista está el raspado y pulido, donde el dentista rasca alrededor de los dientes para remover el sarro, que es cuando la placa se acumula y se endurece. Normalmente se hace cada seis o doce meses como parte de la revisión dental regular.

Se ha pensado que una escama y un pulimento ayudan a proteger contra las enfermedades de las encías y a mejorar la salud oral general, además, suele ser una sensación agradable salir del dentista todo limpio y pulido. Pero una nueva revisión de la evidencia sugiere que puede no hacer mucha diferencia en la salud oral.

Los investigadores recogieron los estudios disponibles sobre los vínculos entre la escama, el pulido y la enfermedad de las encías. En estos estudios, un grupo de personas se sometió a la limpieza y el pulido habituales cada seis meses, mientras que el otro grupo no se limpió hasta tres años.

Al final del período de tiempo, hicieron un seguimiento de todos los involucrados para ver si había una diferencia en la enfermedad de las encías, en sus niveles de sarro y en su sentido subjetivo de la forma en que se sentían los dientes. Lo importante es que todo esto se hizo en un grupo de personas que ya tenían una buena salud oral, es decir, no tenían ningún signo de enfermedad de las encías al principio de los estudios.

No pudieron encontrar ninguna diferencia en el riesgo de enfermedad de las encías entre los que esperaron años por una báscula y un pulido y los que se lo hicieron cada seis meses.

Si se está evitando ver al dentista debido a los nervios, hay muchas maneras de hacer que sea una experiencia menos desagradable. El dentista y el higienista se esfuerzan por conseguir una cita que le haga más saludable, y anime a tener buenos hábitos en casa y le anime a regresar para ayudar a prevenir enfermedades. 

Así que realmente todos tienen el objetivo común de hacerlas lo más placenteras posibles. Las opciones pueden incluir escuchar música en los auriculares, o cualquier otra actividad que distraiga un poco para sobrellevar el procedimiento.

Se puede ayudar a que las citas con el dentista se desarrollen con mayor facilidad si se mantiene al tanto de la higiene oral, reduciendo la placa y el sarro. Por ello, es muy aconsejable cepillarse los dientes durante dos minutos dos veces al día con una pasta de dientes con flúor (que fortalece su esmalte) y usar el hilo dental diariamente. 

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