¿Cómo hablar de temas financieros con los más pequeños de la casa?

Comunicación financiera en familia 

En la actualidad, la mayoría de las conversaciones en familia se las lleva el tema financiero. Que hay que pagar esto, que hay que pagar lo otro… etc. Los niños con frecuencia son espectadores de este tipo de situaciones pero poco o nada les explicamos a los niños el tema financiero de la familia, las crisis económicas o los proyectos que se relacionan directamente con el dinero. 

Aunque si bien no es necesario asustarlos ni llenarlos de datos que seguramente no conservarán, es necesario contarles lo suficiente como se hace para que comprendan que en ocasiones, tendrán que reducir gastos importantes. Además de esto, les ofrecemos las herramientas necesarias para el manejo de su dinero en el futuro. 

Explicar “¿Por qué?” 

Es natural que los niños sientan interés por diversos objetos y actividades, lo que les lleva a presentar algunos caprichos si vieron a alguien que tenía el mismo juguete que querían o el vestido color rosa (de los que ya se tienen bastante) que deseaban tener. Sin embargo, cuando no podemos hacer estos gastos, olvidamos decirles a los niños el porqué de ello.

Explicar las razones del “Por qué” resulta uno de los mejores aliados para la consecución de paciencia y espera para ellos. Tómate el tiempo para hablar con el niño. 

Establece límites 

Los seres humanos, usualmente queremos más de lo que aparentemente podemos tener, así ya tengamos suficiente.

Esta sensación es mucho más fuerte en los niños, por lo que es necesario y muy importante establecer límites cuando se trata de la economía. Es claro que como padres queremos darle todo a nuestros hijos, pero esto puede llegar a ser contraproducente. No le estás privando de nada, le estás dando una lección sobre economía. 

¿Cómo hablar de temas financieros con los más pequeños de la casa?

El esfuerzo y la premiación 

Las recompensas son quizá la mejor forma de enseñar lecciones y mostrarle a los niños los resultados de sus acciones. Sin embargo, es importante identificar cuándo dárselas y cuando podemos retrasarlas para que alcancen lo que desean. Naturalmente, poco apreciamos lo que no nos costó conseguir, mientras que disfrutamos y apreciamos con gran ímpetu algo que nos costó mucho esfuerzo. 

Recompensa no (siempre) es igual a dinero

Las recompensas y los incentivos que podamos presentar a los niños no siempre tienen que implicar la presencia de dinero, de hecho en el principio, esto no debería tenerse en cuenta. Existen premios que podemos otorgarles a corto y largo plazo como hacen los símbolos, figuras de caritas felices y demás objetos que impulsen y motiven a los niños a realizar actividades importantes. 

Cumplimiento y sinceridad 

La base de una buena comunicación además de la posibilidad de habla-escucha, es la sinceridad. No engañes al niño sobre la situación financiera por la que atraviesa la familia, tampoco les incumplas (si está dentro de tus posibilidades) cuando les prometes algo, no intentes mentir, esto sólo permite el paso de la desconfianza y la inseguridad. 

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