¿Qué tratados con guerrillas en Latinoamérica existen?

Tratados con guerrillas en Latinoamérica

En Latinoamérica, han habido diversos tratados con guerrillas  porque desde hace mucho tiempo han existido grupos subversivos que han ido contra el sistema establecido. 

La actividad guerrillera en América Latina, apoyada en la mayoría de los casos por Fidel Castro, ha causado siempre una profunda preocupación en la región. Siempre se ha debatido y discutido la ayuda cubana a las guerrillas latinoamericanas durante reuniones de los estados democráticos. 

Nunca se han visto con buenos ojos las guerrillas debido a la desestabilización, secuestro, asesinatos y destrucción que han causado en la región. Sin contar la exportación de armas y la colocación de activistas cubanos en  los países vecinos. 

La Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos Afro-Asiáticos-Latinoamericanos, Tricontinental, que dio lugar a la formación de L.A.S.O., se celebró en 1967. Fue patrocinada por la Organización de Solidaridad de los Pueblos Afroasiáticos, un grupo con sede en El Cairo dominado por los comunistas. Con la excepción de Cuba, ninguna de las delegaciones latinoamericanas tenía afiliación gubernamental.

En un discurso Castro marcó el tono de la conferencia al afirmar que cualquier movimiento revolucionario en cualquier parte del mundo puede contar con el apoyo incondicional de Cuba. Tomó una posición aún más agresiva al final de la reunión, cuando instó a la batalla armada revolucionaria en todos o casi todos los países de América Latina. Se mencionaron específicamente Colombia, Guatemala, Perú, la República Dominicana y Venezuela.

En la resolución política aprobada por la conferencia se afirmó que es de particular importancia el desarrollo efectivo de los pueblos americanos que están bajo las armas contra los nativos.

Siempre las guerrillas buscaron ir contra las oligarquías, supuestamente sirvientes de los Estados Unidos, como en Venezuela, Colombia, Perú y Guatemala, o que según ellos, sufren la represión de tiranías militares, como en Brasil, Ecuador, Bolivia y otros países. 

De manera similar, la resolución de ese entonces exhortaba a los los participantes en la conferencia a redoblar sus esfuerzos para prestar asistencia económica, financiera y de otro tipo, incluidas las armas y municiones, a los países que participan en la lucha armada por la supuesta liberación.

Un comité especial de la Organización de los Estados Americanos señaló en un informe presentado al Consejo de la OEA poco después de que se clausurara la conferencia, que el apoyo comunista a los movimientos subversivos de América Latina no era nada nuevo. 

Lo que sí era nuevo era la declaración de esta política internacional, tan abiertamente expresada, con la identificación de las principales metas y objetivos finales, tan claramente enunciados, y lo que es más importante, la creación de una organización para dar a este esfuerzo un aspecto de apoyo tricontinental y para servir de órgano coordinador, no sólo de la asistencia prestada, sino también de la dirección de los diversos movimientos subversivos. 

Venezuela siempre fue el principal objetivo de la subversión comunista en América Latina desde que Castro llegó al poder en Cuba a principios de enero de 1959. El control de Venezuela, que es uno de los principales productores de petróleo del mundo, añadiría inconmensurablemente a la capacidad comunista de perturbar los mercados mundiales de petróleo. 

Además, Venezuela, que se extiende desde las costas del Caribe hasta el sur de Brasil, está estratégicamente situada para servir de base para la expansión de la subversión comunista. Por encima de todo, los comunistas codiciaban Venezuela porque los gobiernos del presidente Raúl Leoni y de su predecesor, Rómulo Betancourt, se habían  ganado el apoyo de las masas del país para sus reformas sociales y económicas.

Aunque se dice que la actividad guerrillera en Venezuela estuvo bajo control, el gobierno de Leoni  no relajó sus operaciones de contraguerrilla. Una comisión de la O.A.S. de cinco miembros fue a Venezuela  para investigar las acusaciones de que Cuba estaba enviando oficiales del ejército, guerrilleros entrenados y armas al país de Venezuela. 

Los cargos se presentaron después de que 12 guerrilleros cubanos fueran capturados mientras intentaban desembarcar en la costa caribeña a 60 millas al este de Caracas. 

Pequeñas bandas de guerrilleros han causado problemas desproporcionados a su número en varios países latinoamericanos además de Venezuela, que en ese tiempo los pudo controlar pero que, hoy en día, fue tomada por bandas de la narco guerrilla y crimen organizado,  convirtiéndolo en un estado fallido y arruinado. 

¿Qué tratados con guerrillas en Latinoamérica existen?

Bolivia, por ejemplo, ha tenido poco éxito en la lucha contra una fuerza guerrillera que se cree que está integrada por varios hombres, todos ellos presumiblemente entrenados en Cuba. Operando exclusivamente desde una emboscada en las selvas sudorientales de Bolivia, la guerrilla ha matado  soldados y sólo ha sufrido un puñado de bajas.

La banda guerrillera boliviana es demasiado pequeña y está aislada como para constituir una grave amenaza militar para el país. No obstante, su éxito en evitar la destrucción por parte de las fuerzas gubernamentales ha erosionado la confianza de la población en el régimen del Presidente de los años sesenta.

En la actualidad uno de sus subversivos llegó hasta ser presidente, que hasta hace poco fue sacado del poder. En los años sesenta Bolivia tuvo hasta un campamento guerrillero abandonado en la selva, el gobierno declaró en ese entonces la ley marcial en el sudeste de Bolivia. 

Además, prohibieron el Partido Comunista Boliviano y el Partido Revolucionario de los Trabajadores. El decreto de ley marcial acusaba a elementos de diferentes nacionalidades, obedeciendo órdenes del comunismo internacional, de haber establecido una base de operaciones en el sudeste.

Cuba sigue siendo hasta la fecha el único país latinoamericano que ha sufrido una revolución por la guerra de guerrillas. Y el éxito de la revolución cubana no se debió enteramente a los factores enumerados en los libros sobre guerrilla del Ché Guevara. 

Un Libro Blanco de los Estados Unidos sobre Cuba, publicado en 1961, afirmaba que la  Revolución Cubana no podría haber tenido éxito sólo sobre la base de la acción de la guerrilla. Tuvo éxito debido al rechazo del régimen por parte de miles de civiles detrás de las líneas, un rechazo que minó la moral de las fuerzas militares superiores de Batista y causó que se derrumbaran desde dentro.

La Acción Interamericana para Combatir la Subversión

Desde que Castro llegó al poder, la Organización de Estados Americanos ha tomado prácticamente todas las formas de acción contra Cuba, excepto la guerra. La Séptima Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, celebrada en San José (Costa Rica) en 1960, declaró que la aceptación por parte de un Estado americano de la intervención de potencias extracontinentales ponía en peligro la solidaridad hemisférica. 

Los ministros de relaciones exteriores condenaron también los intentos de la Unión Soviética y de la China comunista de aprovecharse de los disturbios políticos, económicos y sociales en América Latina. No se nombró a Cuba, pero la implicación fue tan clara que el Ministro de Relaciones Exteriores cubano Raúl Roa y su delegación se retiraron de la reunión.

El desempleo y la brecha entre ricos y pobres

La tasa de crecimiento decepcionantemente lenta de la economía latinoamericana, a pesar de los vastos recursos naturales, ha creado varios problemas explotables por las guerrillas. Uno de ellos es el extenso desempleo. 

La Alianza para el Progreso fijó una tasa de crecimiento anual del 5,5% para América Latina durante el decenio de 1960, este objetivo se basaba en el supuesto de que sólo una tasa de crecimiento tan elevada proporcionaría un impulso industrial suficiente para crear nuevos puestos de trabajo. Esto nunca sucedió y hoy en día la brecha entre ricos y pobres sigue siendo igual o peor. 

El Acuerdo con las Farc

Un acuerdo revisado y cuestionado entre las Farc y el gobierno,  fue firmado en una ceremonia discreta en la capital, Bogotá, y luego entregado al presidente del Congreso.

La ceremonia se mantuvo deliberadamente mucho más pequeña que la firma del acuerdo anterior, a la que asistieron los jefes de Estado regionales y el Secretario General de las Naciones Unidas. Alrededor de 800 personas fueron invitadas a la ceremonia en el Teatro Colón en lugar de las 2.500 que asistieron a la ceremonia anterior en la ciudad portuaria de Cartagena.

Mientras el líder de las Farc, Rodrigo Londono, más conocido como Timochenko, y el presidente Juan Manuel Santos se daban la mano después de turnarse para firmar el documento, con un bolígrafo hecho con una bala, los invitados se pusieron de pie y corearon que si se había podido.  Timochenko dijo que el acuerdo ponía fin definitivamente a la guerra para afrontar las  diferencias de manera civilizada.

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